Bloodhound


Con los perros grises de San Luis traídos por el rey de sus cruzadas en Oriente, los Fauves de Bretaña y los perros blancos del rey, el Chien de Saint Hubert forma parte de las cuatro razas de perros reales citados por Carlos IX como antepasados de todos los perros de montería.

Ya en el siglo XIV, Gaston Phebus , conde de Foix y uno de los mas célebres cazadores de la historia, alababa los méritos de los perros negros de la abadía Ardenesa de Saint Hubert, tradicional protector de los cazadores. Los monjes de Saint Hubert, ofrecían cada año los seis mejores ejemplares al rey de Francia en su aniversario. La raza declina a partir de la revolución. A finales del siglo XIX, el conde de Canteleuse lamentaba que en Francia solo quedaran unos pocos Saint Huberts, que además, debían de ser Bloodhounds de orígen inglés. En efecto, ya en el siglo XI Guillermo “el conquistador” había llevado a Inglaterra perros de Saint Hubert que se cruzaron seguramente con mastiffs, una de las razas más antiguas en Gran Bretaña. Y si bien los sabuesos descritos por Phebus suelen tener la cabeza voluminosa, ninguno la tiene tan arrugada como la que caracteriza al Mastiff y se encuentra, también en el Bloodhound.

Los ingleses mantuvieron durante mucho tiempo la costumbre de importar Saint Huberts; y así, durante el reinado de Enrique IV, se llevaron jaurías enteras al otro lado del canal de La Mancha , como las que Beaumont ofrecióa la Reina Isabel.

El estándar actual de la raza lo detenta Bélgica de acuerdo con las reglas de la Fédération Cynologique Internationale (FCI), Se trata en efecto del regreso al país de origen (las Ardenas), de perros cruzados con otras razas en Inglaterra y fijados en un nuevo estándar. Los sabuesos suizos de los que se dice descienden de perros criados en antaño en la celebre abadía ardenesa, tienen la cabeza mas fina, Así pues el Saint Hubert sobrevive hoy fundamentalmente bajo la forma del bloodhound.

Comportamiento:

Este perro tenía en su tiempo cualidades excepcionales que hoy se pueden apreciar a través del comportamiento del bloodhound cuyo nombre también es evocador. En efecto, ese nombre que se le dio al Sanit-Hubert cuando se aclimató en Inglaterra, puede traducirse por “perro de pura sangre” o por “perro cerca de la sangre”. De olfato muy fino, el Saint-Hubert era utilizado por los monjes de las Ardenas para encontrar a los peregrinos que se perdían en sus inmensos bosques. De ahí la costumbre inglesa de utilizar bloodhounds para encontrar a los prisioneros evadidos de las cárceles…

Poco rápidos pero muy tenaces: esta definición corresponde bien a los perros que el conde de Foix y después los reyes de Francia quisieron utilizar principalmente como sabuesos… Además, a este perro se le llama en Gran Bretaña “sleuth dog” (sleuth es en principio un término que designa un fino sabueso en el sentido canino del término y que después se ha extendido al lenguaje popular para indicar al detective astuto que en otras lenguas, como el francés y el castellano, también se identifica como un sabueso).

También en Estados Unidos se utiliza el bloodhound para localizar a los malhechores que huyen. El criador francés menciona a este respecto varias anécdotas reveladoras. Así, una revista de la policía de Luisiana publicó una reseña que es un verdadero prodigio de eficacia: “Bayou, bloodhound privado, propiedad del señor Fesk, ha encontrado por fin a Jo Kent, fugado hace diez días del penal. Fesk sacó su perro el sábado muy temprano a las 6:30 h. Jo Kent fue encontrado a última hora de la tarde en las marismas del condado de St Rose”. Según el mismo Boitard, un bloodhound siguió a un homicida fugado durante quince días. Las almohadillas de sus pies sangraban, al igual que sus ollares irritados por el abundante polvo que respiraba. El perro encontró al fugitivo mientas que la policía no conseguía localizarlo a pesar de contar con dos helicópteros. Este criador también vendió perros a los bomberos para utilizarlos en la búsqueda de personas extraviadas. Según quienes los emplean, son más eficaces en tales misiones que los pastores alemanes.

Para los cazadores, el principal defecto del bloodhound es su lentitud. Pero su fino olfato y su perseverancia lo convierten en un excelente sabueso o tenaz y, como su antepasado Saint-Hubert, sigue siendo el perro de caza mejor rastreador de todos con un potente ladrido. Actualmente se emplea en el cobro de piezas heridas de caza mayor.

Además de su fino olfato y de su tenacidad, el chien de Saint-Hubert dará muestras de estar muy ligado a su dueño siempre que éste no lo maltrate. Por el contrario, puede mostrarse vengativo con otros representantes de su especie.