Nuestras Razas Beagle

Beagle

Origen e Historia

El beagle es un perro sabueso de origen inglés cuyo estándar, fijado por los británicos, sólo puede ser modificado por la Federación cinológica internacional por iniciativa de aquellos. De ahí que su evolución está vinculada a la historia del país donde nació.

Como la denominación "briquet" en Francia, el nombre “beagle” se atribuyó en Inglaterra durante mucho tiempo a perros de raza no fijada y morfología muy heterogénea a veces,  sin embargo reunían una serie de características comunes: por una parte el tamaño reducido (el mismo término Beagle procedería según los especialistas del antiguo inglés begle o del antiguo francés beigle o incluso del celta beag - tres palabras que significan pequeño -) y, por otra, una predisposición natural para la caza siguiendo el rastro de la liebre con monteros a pie , un deporte al que eran muy aficionados los jóvenes aristócratas ingleses de antaño y que todavía hoy se sigue llamando beagling.

Según el doctor Jacques Bourdon, autor de una obra magistral sobre este maravilloso perro sabueso, el nombre Beagle se habría utilizado por vez primera a comienzos del siglo XV. También existen indicios en el Maître de chasse, un tratado cinegético escrito hacia 1406 por Eduardo, segundo duque de York, y en el Book of Saint Albans, una compilación publicada en 1481 por Juliana Bernes, priora de Sopewell. Pero los orígenes del Beagle todavía serían más antiguos, ya que algunos autores británicos hacen remontar su ascendencia hasta la Grecia antigua.

En su Cynegetikos o Tratado de caza, escrito hacia 400 a.J.C., el escritor Jenofonte de Atenas hace referencia a esos "perros sabuesos pequeños que cazan la liebre siguiendo el rastro y seguidos a pie" que, según Robert Colville, describe como "potentes, musculosos, con el pecho ancho y miembros fuertes, cabeza plana y cráneo ancho, ojos negros, saltones, de expresión viva y traviesa". Esta descripción, recogida siglos mas tarde por el poeta Oppien y el historiador griego Arrio, apenas difiere de la de los ejemplares actuales. Podría hacer pensar que el Beagle es el descendiente de uno de los tipos originales de perros sabuesos, difundido en Grecia y Asia Menor, que las legiones romanas habrían introducido en el territorio británico cuando lo conquistaron.

Para otros especialistas como Priestley, el Beagle sería una variedad enana de razas de perros sabuesos importados en Inglaterra en el siglo XI por Guillermo el Conquistador que habrían dado nacimiento a tres grupos principales conocidos hasta el siglo XVII, los northern hounds o perros del norte, los southern hounds o perros del sur y el talbot, un animal de gran tamaño de capa blanca. Para otros, el Beagle sería originario del sur de Francia y se habría implantado en Gran Bretaña en el siglo XV con motivo de la guerra de los Cien Años. Es muy posible que nunca se resuelva definitivamente la cuestión ya que, además, los intercambios de perros, incluso de jaurías enteras, que siempre fueron muy frecuentes entre los reyes de Francia y los soberanos británicos, compliquen aún más las pistas.

De todas formas, fue en el siglo XVI cuando los beagles empezaron a difundirse de verdad en toda Inglaterra. La reina Isabel I tuvo una jauría famosa cuyos componentes tenían menos de 25 cm. Incluso algunos de estos perros eran tan pequeños que se podían llevar fácilmente dentro de un guantelete, y un grupo entero se podía llevar hasta el lugar de la cacería dentro del morral de los jinetes. Ese "enanismo armonioso", como lo llama Paul Daubigné, era el fruto de una selección llevada a cabo durante muchas generaciones. Así se vieron aparecer varias categorías de Beagle con nombres evocadores como pocket Beagle (Beagle de bolsillo), glove Beagle (Beagle de guante), rabbit Beagle (Beagle de conejos),dwarf Beagle (Beagle enano) o Elizabeth Beagle en honor de la reina.

Este es el nombre que se puso a los que llegaron a Francia. A finales del siglo XVII, Bloome describe tres variedades de beagle, los kerry Beagle o Beagle del sur, de capa blanca y negra, que medían unos 45 cm; los Beagle del norte, de tamaño mediano, más rápidos que los anteriores; los cat Beagle(Beagle gatos) o Beagle de conejos, cuya altura a la cruz era inferior a 35 cm. Estos últimos eran muy activos, con una buena garganta (de allí la expresión singing beagles o beagles cantores utilizada por algunos autores) con una capa blanca llena de puntos negros o grises, o marcada de manchas leonadas, naranja o negras. Sin embargo, la raza estaba muy lejos desestabilizarse y hasta finales del siglo XIX cada jauría tenía sus preferencias, como lo demuestran numerosas publicaciones de la época y esta declaración de W. Macfie, montero del "Royal Rock": "cuando compro perros, me cuesta mucho encontrar beagles de caza que sean de un buen tipo. Cada jauría tiene su propia idea del beagle. Algunos perros tienen la cabeza y las orejas como los fox terriers, otros como los pequeños dogos, y otros como los pequeños foxhounds".

Las primeras tentativas de uniformización se remontan a mediado del siglo pasado. Y se intensificaron por iniciativa de dos organismos creados en el plazo de un año para promover la raza pero los dos tenían filosofías opuestas sobre la cría: por un lado, el Beagle Club fundado en 1890 que agrupaba indiscriminadamente, aficionados a los perros de compañía y a los cazadores, y a la Asociación de monteros de harriers y beagle, nacida en 1891, que sólo comprendía propietarios de jaurías para la caza de la liebre. Los dos tipos de perro que defendían eran muy diferentes, y todavía hoy se encuentra la influencia de las dos escuelas en la cinofilia británica.

La primera exposición organizada por el Beagle Club tras la publicación del estándar se celebró en 1896. Le siguieron otras que alcanzaron un gran éxito, sobre todo las de Richmond y el Crystal Palace de Londres. Floreciente a comienzos del siglo XIX, la cría inglesa del Beagle sufrió duramente las consecuencias de la primera guerra mundial y en 1920 la raza apenas estuvo representada en el ring cuando se reanudaron las exposiciones oficiales. Gracias a la dedicación de un grupo de aficionados como Nina Elms, Stockley y el vizconde de Chelmsford, empezó de nuevo la producción de ejemplares de calidad que, al cabo de unos años, recuperó un nivel muy alto.

Pero sus resultados se vieron comprometidos de nuevo por la segunda guerra mundial. La aparición de nuevos expositores que no vacilaron en recurrir a la remonta sobre todo con campeones norteamericanos hizo posible que el Beagle pudiera superar las dificultades, como lo prueba la progresión de los efectivos inscriptos en el Kennel Club después de la guerra: un solo ejemplar en 1945; 100 en1955; 635 en 1958; 1092 en 1959; 3979 en 1969.
Al igual que en el siglo XIX, en la actualidad coexisten dos tipos de perro en Gran Bretaña, los beagles de caza, criados por el centenar de jaurías que practican el beagling y seleccionados en función de sus cualidades de trabajo más que por su adecuación al estándar, y los beagles de exposición que responden a los criterios del Kennel Club.

Comportamiento

“¿Hay que coger un conejo o una liebre en un seto?.Llevado por su ardor, el beagle se meterá en los zarzales pasando por entre las espinas y las aliagas mucho mejor que los perros grandes y enseguida llegará al punto exacto. Franqueará fácilmente todos los obstáculos que encuentre en el terreno. Lanzado en persecución de la liebre, atravesará los ríos sin dificultad. Los verdaderos beagles tienen una buena garganta. Su timbre es agudo y se oye desde muy lejos; si se tiene el viento de cara, se les puede escuchar a kilómetros de distancia. En cuanto a finura de olfato, no tienen nada que envidiar a los demás perros, ojean incluso en los caminos y son muy diestros en el rastreo. Creemos que este perro tiene un brillante futuro, entre otras cosas porque cuando regresamos a casa, encontramos unos encantadores animales, muy inteligentes, que se pueden educar y son capaces de tumbarse junto a la chimenea tan bien como cualquier perro de salón”.

Esta descripción del beagle, perfectamente actual a pesar de que fue publicada en 1888 por E. Derflat en la revista La Gazette des Sports, explica las razones del éxito mundial alcanzado por el beagle en su doble papel de perro sabueso y de animal familiar.

Inteligente, jovial, poco voluminoso, económico, fácil de asear con su pelo plano que aguanta las espinas y sel barro, resistente, muy buscador, tenaz, apasionado, es el auxiliar ideal del montero a pie en la caza del conejo y aporta una valiosa ayuda al cazador de  escopeta de caza menor, al tiempo que su carácter agradable y despierto, desprovisto de agresividad y de cualquier rastro de timidez, lo convierten en un acompañante que se hace querer y que es muy apreciado por los niños.

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